La honestidad

Rabí Safrá era veraz incluso con los sentimientos del corazón.

Un hombre llegó una vez para comprarle un diamante. El estaba en aquel momento en medio de la plegaria del Shema y no podía hablarle. El comprador mencionó un precio por el diamante y Rab. Safrá no respondió. El comprador tomó esto como un signo de descontento con su oferta. El ofreció un precio aun más alto y Rab. Safra no contestó. El comprador siguió aumentando la oferta. Cuando Rab Safra terminó de recitar el Shema el comprador estaba dispuesto a pagar una fortuna por el diamante. El Rab le dijo:

-Tomad el diamante por el precio que dijiste la primera vez.

El comprador preguntó: – ¿Por qué vas a vendérmelo a ese precio a pesar de haber aumentado mí oferta?

-Cuando vos hiciste tu primera postura, yo accedí a ella en mi corazón. Por lo tanto consideraría deshonesto cambiar mis términos.

Midrash Dice Shemot (Pág. 229 abajo de todo)

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