No involucrarse en peleas.

Se aprende del versículo de la perasha “EMOR” (Vaikrá 24-10) :

“Y salió un hombre hijo de una israelita y de un  egipcio… y pelearon en el campamento el hijo de la israelita con un  hombre israelí”

 

¿Por qué no menciona la Torá el nombre de los contrincantes?

Para enseñarnos que los dos  eran imperfectos, ya que todo aquel que se apresura a involucrarse en una pelea, seguro que adolece de un defecto. Y aparte nos señala que  no eran personas reconocidas por su buen nombre ya desde un principio, sino que pertenecían a los más bajos del pueblo.

 

Es sabido el dicho de nuestros sabios”El mundo no se mantiene sino por el mérito de quienes se contienen en el momento de la pelea”.

Como sucedió que por el mérito de  Moshe y Aarón que dijeron humildemente  “Nosotros no somos nada”, el mundo se mantiene.

 

Vemos entonces, dice el libro Or Yael, la grandeza de quien  mantiene cerrada su boca en el instante que esta por iniciarse un riña. Y esta persona paradójicamente puede ser alguien muy simple, nadie especial en su categoría  espiritual que lo destaque por encima del resto del pueblo. Y con todo eso el merito de haberse callado al comenzar la discusión lo transforma y eleva por encima de sus acciones cotidianas para convertirse en aquel por cuyo mérito el mundo merece existir , como si fuera el mismísimo Moshe  Rabenu y Aarón Hacohen y ser aquel sobre cuyos hombros se sustenta el mundo.

 

Dice el “Meiri” Z”L, “Que se cuide  la persona alejándose  de peleas y discusiones, ya que un poco de ellas le causa mucho daño,  provocando  negar  la verdad y aceptar la mentira como verdadera, saliendo de sus cabales, renegando de las cualidades del prójimo hasta tal punto que el tonto se cree a si mismo  un jajam  versado en todos los cocimientos, que no hay otro como él.

 

(Ish lereehú)

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