Incentivando al compañero

Cuando los hermanos de Yosef decidieron su muerte para luego arrojarlo a un pozo, intervino Reubén, el mayor de ellos, aconsejándoles que en lugar de matarlo les convenía arrojarlo a un pozo y venderlo.

Su intención era hacer tiempo para más tarde rescatarlo.

Si Reubén hubiera sabido que Di-s en la Torá (Breshit 37:21) alabaría su intervención escribiendo acerca de él “Y escuchó Reubén y lo salvó…” incluso lo habría cargado sobre sus hombros y lo habría devuelto a su padre.

Moshé se resistía a ser nombrado el redentor de Israel, ya que temía que Aharón su hermano mayor se pudiera ofender ante el hecho de la ascensión a la grandeza de Moshé, el menor de los dos.

Sin embargo si Aharón hubiese sabido que Hashem le diría a Moshé (Shemot 4:14) “He aquí que él saldrá a tu encuentro… y al verte se alegrará en su corazón.” y que no era como el pensaba, habría salido a recibirlo incluso con música y tambores.

Y si Boaz hubiese sabido que Hashem escribiría sobre el: “cortó una rodaja y se la dio a Rut y se sintió satisfecha y dejo un trozo para Naomí”, le habría servido los terneros más tiernos.

(Rut Rabá 5.6)

La persona no conoce los poderes que puede ejercer.

Aún estos gigantes espirituales hubiesen llevado a cabo sus acciones con más esmero y esfuerzo de haber sabido que la Torá hablaría positivamente acerca de sus acciones.

Es parte de la naturaleza humana ser influenciado por el medio.

El resultado del elogio hacia un compañero puede ser el despertar de sus habilidades latentes y el provocarle un deseo de esforzarse más por lograr lo máximo en su desempeño.

Mostrar respeto y admiración por el prójimo no es solo una buena acción: Lo incentiva a aspirar a la excelencia y a tener confianza en sus propias capacidades para alcanzar el objetivo que se propuso.

(Colaboración de la morá Shirly Bresca)

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