PRIMEROS PASOS

Cierta vez un grupo de amigos salieron de excursión. En el camino, vieron a un hombre con su mochila parado en el medio de una desolada encrucijada. Unos días después, en camino de vuelta a casa, encontraron de nuevo al mismo hombre con su mochila en la desolada encrucijada en pleno calor del día. Los amigos lo interrogaron: ¿Porque estas parado aquí?
-Quiero llegar a la gran ciudad, le contesto
-¿Cuántos días hace que estas parado aquí?
-Más de una semana, les respondió.
Se rieron. -¿Tantos días estas aquí parado con la esperanza de llegar a la gran ciudad? ¡Si hubieras comenzado a caminar, incluso arrastrándote, ya podrías haber llegado allá hace tiempo!…

Muchos de nosotros queremos cambiar, mejorar y corregirnos, sin embargo esperamos que esto suceda automáticamente, sin ningún esfuerzo de nuestra parte.
Esto se parece al hombre parado en la encrucijada, esperando llegar a la gran ciudad sin andar ni un solo paso hacia su destino.
Hay una expresión popular que dice: “¡Incluso un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso!” – aunque a veces el comino es largo, hay que comenzar a andar para llegar a la meta.
Si sentimos que necesitamos cambiar y mejorar nuestro cuerpo y nuestro alma para sentirnos definitivamente mejor, comencemos a dar ahora mismo los primeros pasos que aunque posiblemente no sean más que mínimos avances, sin duda nos acercaran indefectiblemente a la ansiada meta.
Con fe y esperanza en el Creador nada nos podrá detener en el camino a la felicidad.
(Adaptado de R. S. Arush)

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