Odio gratuito II

Para poder arreglar este grave pecado, y arrancarlo del corazón debemos ir al extremo opuesto: Amar sin motivo, por el solo hecho de ser judío.

Por ello en la famosa canción que entonamos en Purim decimos “Maldito Haman que nos quiso destruir, Y bendito Mordejai, el Yehudi”.
Y hay algo en esta estrofa que no está en concordancia. Sobre Haman, el cruel ministro, consta la causa de la maldición: que nos quiso destruir y sobre Mordejai el justo no figura ninguna causa para la bendición.

La explicación es que sin motivo justificado no se puede maldecir a nadie, ni siquiera al malvado Haman , que no era judío, ya que fue creado a imagen de Di-s. Y el motivo en este caso fue: “Que nos quiso destruir”.
Pero a Mordejai lo bendecimos sin motivo, por el solo hecho de ser Yehudi.Y ello basta para ser objeto de la bendición y amarlo sin otra causa.

Deja un comentario