El mundo es un “espejo”

Un hombre se levanta a la mañana y se mira al espejo. Su asombro aumenta cuando ve en el espejo una pequeña mancha roja a la altura de su frente. Sin titubear va a la cocina a buscar un trapo y vuelve al baño. Con fuerza frota la mancha del espejo, pero su esfuerzo es en vano. La mancha sigue allí. Este hombre decide tirar el espejo y comprar uno nuevo, sin advertir que el espejo no estaba realmente sucio sino que la mancha se encontraba en su frente.

Esta analogía podría hasta sonar divertida, si no fuera que todos nosotros, en menor o mayor medida actuamos de forma similar al hombre del espejo.
Es natural en el hombre no ver sus propios defectos. Entonces, cómo va a poder corregirse y superarse?

El Baal Shem Tov contesta esta pregunta, explicando que el mundo en que vivimos es un gran “espejo”, donde en los demás vemos nuestras propias carencias. Y es el desafío diario entender que la mancha no está en el espejo sino que en nuestra propia frente…

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