No voy a abrir la puerta

Cual fue el secreto que le sirvió para alcanzar a Rab. Kotler su grandeza espiritual que le permitiría plantar la Torá en EEUU. después del holocausto nazi .

El mismo contó lo siguiente:

-Mi padre era un comerciante de cueros muy renombrado en Europa, durante un período las operaciones en ese rubro se redujeron terriblemente. Y toda la familia pasamos momentos de hambre y dificultades económicas.

Mi padre  acostumbraba luego de los rezos matutinos –shajarit- a tener un tiempo fijo de estudio de Torá de dos horas y nunca en su vida  interrumpió esta costumbre.

Y fue uno de esos días que llego un poderoso empresario interesado en adquirir una importante cantidad de pieles. Mi padre se hallaba en esos momentos estudiando según su programa habitual, mamá se acercó a la oficina donde el estaba sentado , golpeando la puerta  en dos o tres oportunidades sin obtener respuesta  alguna cuando al fin papá  pregunto que estaba pasando ,mamá le contestó que un importante comprador lo esperaba para efectuar una transacción muy importante y convenía que salga ahora para concretar la misma .

Del otro lado de la puerta se escuchó la voz de mi papá que decía:

-Vayan y díganle que si está interesado en esperarme a que termine, muy bien.

Y si no que siga su camino con shalóm.

Si HASHEM decretó sobre mí que venda esta mercadería, la voy a vender también sin él, ya que lo que la persona va a ganar en el año esta fijado desde Rosh Hashaná hasta el próximo Rosh Hashaná.

Y no salió de la pieza.

Concluyó Rab Aharón  Kotler:” La huella que dejó mi padre en todos sus niños  con su  entrega a sus valores fue trascendente, ello despertó en nosotros esa Fe  de que cuando se estudia Torá  nunca se pierde, siempre se gana.

De el recibí lo que es la entrega por la Torá.

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