La aduana

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En cierta oportunidad un comerciante intento cruzar la frontera con una numerosa mercadería evitando pagar los aranceles correspondientes.

Al llegar a la aduana, señalo las cajas al inspector, diciéndole:

-Estas cajas contienen objetos pertenecientes a tesoro real y yo mismo soy emisario del rey, y como

usted bien sabe, los representantes de la corona están exentos de pagar las regalías aduaneras.

El inspector quedo perplejo, ya que no todos los días pasaba un emisario real.

Llamo a su superior que escucho al comerciante y afirmo:

-Es verdad los emisarios del rey están exentos de impuestos en los envíos del rey, y no solo eso sino

que también en sus objetos personales.

Se comenzaron a iluminar los ojos del mercader, hasta que escucho la orden: ¡ Abran las

cajas!

Abrieron los cerrojos y pudieron observar que solo había mercaderías personales, que buscaba

contrabandear.

Fue encarcelado, la mercadería incautada y fue acusado por declarar falsamente ser funcionario real.

La moraleja es que llega Rosh Hashana y Iom Kipur y nosotros intentamos pasar valiosas

mercaderias: una Shana Toba y dulce, un año de abundancia, un buen sustento, un año con

buena salud etc., pero no estamos dispuestos a pagar los correspondientes impuestos como ser la

realización de buenas obras y el cumplimientos de las mitzvot.

Y decimos , déjenme pasar que soy emisario del Rey. Pero cuando abren nuestro corazón, se

descubre la verdad.

Intentemos en estos días de decisiva trascendencia, juntar buenas acciones y mitzvot para pagar

los impuestos de esta vitales mercancías o al menos presentemos un plan de pago donde nos

decidamos a encarar un cambio para bien y ser un poquito mejores en este nuevo año, lo que sin

duda sera aceptado.

¡Shana Tobá!

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