¿Cómo decir la verdad y no morir en el intento?

¿Cuántas veces nos sucede que tenemos que decir la verdad a alguien a quien no deseamos dañar y se nos Communicationhace difícil? ¿Decirlo o no decirlo? Pero… ¿Y si se ofende?

¿Es mejor callar? ¿Existe una manera de decir lo que pensamos y no ofender?

Una sabía y conocida anécdota dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.

Después de despertar, mandó llamar a un adivino para que interprete su sueño.

-¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad-

-¡Qué insolencia! -grito el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡¡Fuera de aquí!!!

Llamo a su guardia y le ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado.

Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!-

El semblante del Sultán se iluminó y con una gran alegría ordeno que le dieran cien monedas de oro

al segundo adivino.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

¡No es posible! la interpretación que habéis hecho de los sueños, es la misma que el primer adivino.

No entiendo por que al primero le pago con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro!

“-Recuerda amigo mío – le respondió el segundo adivino- que todo depende de la forma en que decimos las cosas…- uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse”.

De la comunicación depende, muchas veces la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

No cabe duda que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, mas la forma en que es comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir,  pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado…

(Revista “Kesher” Jabad del Uruguay)

Deja un comentario