Mercaz Neve Eliahu
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Columna Izquierda
Mercaz Neve Eliahu: Historias que reflejan enzeñanzas

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Riqueza y pobreza
Historias que reflejan enzeñanzas

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo, con el firme propósito de que viera cuan pobre era la gente del campo, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:
- ¿Qué te pareció el viaje?
-¡¡Muy lindo papá!!
-¿Viste que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
-¡Si!
-¿Y qué aprendiste?
- Vi que nosotros tenemos un perro en casa, y ellos tienen 4. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen miles de estrellas. Nuestro patio llega hasta el límite de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte. Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que charlan conmigo.
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... y su hijo agregó:
-Gracias papá por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.

(Leer más... | Puntuación 5)
La inteligencia del Perro
Historias que reflejan enzeñanzas

Cuenta el Midrash (Bereshit Raba, Cap. 22) que Rabí Tanjum ben Marion caminando una noche por Roma, observó como el panadero acomodaba los panes que había horneado para ofrecerlos temprano por la mañana a sus clientes.

Cuando terminó su trabajo se sentó quedándose dormido.

Le llamó también la atención, un perro hambriento que se detuvo en la puerta de la panadería., tramando la forma en la que podría comerse un pan sin ser atrapado.

Éste se hizo el dormido, espiando con un ojo, hasta ver al panadero bien dormido. Entonces se levantó, entro con rapidez a la panadería, saltando y dando vuelta todas las bandejas. Tomó un pan y se escapó.

La pregunta que surge de este relato es la siguiente: ¿Acaso los sabios de la Torá nos vienen a contar cuentitos sobre perros?

Explica el Rab. Jaim Shmulevitz algo impresionante:

Los sabios nos descubren con este cuento, la astucia del instinto del mal (apodado “Perro”).

Si tendríamos una charla con este perro, la primer pregunta que le haríamos sería: ¿Porqué hiciste toda esta revolución?, Tú intención no fue robar panes para vender en los negocios, sino para calmar tu hambre. Y con uno solo hubiera sido suficiente. Toma tu pan sigilosamente y vete, ¿Qué pretendías al tirar todas las bandejas del panadero?

El panadero al despertarse escuchando semejante alboroto, pensó que vinieron ladrones, para robar todos sus panes.

Corrió hacia las bandejas, y se dio cuenta, de que al fin y al cabo era un perrito, llevando tan solo un pan.

- Que vaya tranquilo con el pan, suspiró aliviado siguiendo su siesta.

Y esa era justamente la intención del perrito, ya que si hubiera tomado un solo pan quizás lo hubieran atrapado y castigado. Pero ahora con todo el escándalo, hizo creer que robaban toda la panadería. Pero frente a esta posibilidad un pancito menos no es nada.

Así es el método del mal instinto y las pasiones que nos acechan para dominarnos totalmente. Pensamos que gracias a D-s no nos dejamos conquistar y nos sentimos muy tranquilos al haber zafado cometiendo solamente una pequeña trasgresión.

Y esa es la artimaña. El no está interesado momentáneamente más que esto. Le resulta suficiente la pequeña mala acción cometida. Mañana otro pasito más y en pocos días más alcanzara su cometido, sin que nos percatemos.

¿Vieron acaso un perro mas listo que este?

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Los decretos son ciertos y las intenciones falsas
Historias que reflejan enzeñanzas

Contó en cierta oportunidad el Rab. Yosef Yehuda leib Bloj Z”L una historia acerca de de dos habitantes de la ciudad de Telz que eran muy amigos y se encontraban ambos en igualdad de condiciones economicas.

Decidieron los dos que era conveniente trasladar sus negocios a una ciudad más grande cercana a Telz según lo que se habían aconsejado con entendidos.

Allí según lo que suponían, seria un lugar mucho mas propicio para desarrollar sus negocios y aumentar sus ganancias.

Uno de los amigos pudo con facilidad mudarse según lo previsto, a la ciudad más populosa y así fue que sus emprendimientos prosperaron brindándole muy buenos dividendos.

En cambio el segundo no pudo hacer lo mismo, cosa que le provoco una angustia muy grande y mucha envidia por el éxito de su compañero,

Con el correr de los meses se desencadeno una guerra durante la cual todos los habitantes judíos fueron expulsados de la gran ciudad, entre ellos el comerciante, quien fue obligado al exilio en Rusia.

En cambio el segundo personaje que envidiaba a su compañero y se quedo en la pequeña ciudad de Telz contra su voluntad, vio transformar todo para bien. Sus negocios fructificaron y sus ganancias se reprodujeron.

Y aquello que le pareció al principio como una desgracia resulto ser en realidad algo positivo,

Entendió entonces que toda la picardía e intenciones del hombre son estériles frente a los decretos de HaShem.

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Guardar: Controlando situaciones
Historias que reflejan enzeñanzas
La espera

 Toda vez que el Rab Eliahu Lopian debía llamar la atención a alguno de sus hijos o alumnos, acostumbraba a no hacerlo tan pronto como se enteraba del error de ellos, por temor a reprenderlos bajo el efecto de la ira.

 Solía dejar que transcurriera algún tiempo para asegurarse que no quedaba en su ánimo ningún vestigio de enojo.

 En un oportunidad cuando uno de sus hijos hizo algo incorrecto espero dos semanas enteras para censurarlo por su proceder.

 (Lev Eliahu vol. 2 Pág 26-27)

 



 Controlando situaciones

Cierta vez  el Rabino David Kronglas estaba amonestando severamente a un estudiante, cuando de repente en medio de la fuerte reprimenda entró a la oficina otro estudiante que acaba de casarse.

 El rostro del Rab David cambió completamente su expresión trasformándolo en una sonrisa, expresando al Jatán, sus buenos deseos y entablando un agradable diálogo.

 Al despedirse del novio, se dirigió nuevamente al primer estudiante con el mismo ardor  con que lo había hecho anteriormente, demostrando así un absoluto control de ambas situaciones y de su propia  persona.

 (jewish Observer, March de 1975)

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La preocupación de un dirigente.
Historias que reflejan enzeñanzas El talmud nos relata acerca de una persona que fue devorada por un león a una distancia de 300 leguas del lugar donde vivía el gran líder, el sabio Rabí Yeoshua ben Levi.

Y a causa de este suceso, el profeta Elías sancionó a Rabí Yeoshua, no enseñándole durante tres días, culpándolo en cierta manera por esa muerte.

Ya que si Rabí Yeoshua hubiera tenido en cuenta en sus rezos a toda su generación, suplicando que HASHEM tenga misericordia de ellos, no hubiera sucedido una desgracia como esta.

(Talmud tratado Macot 11 A)

Vemos de esta historia verídica hasta donde llega la responsabilidad, que debe asumir a un verdadero dirigente comunitario.

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El polvo de la pereza
Historias que reflejan enzeñanzas Relatan acerca del Admu”r el Rebe Rabí Izjak de Vorka, de bendita memoria, que una noche, extenuado luego de su labor, se acostó a dormir en su cama.

En ese preciso momento sintió muchos deseos de oler rapé, una especie de tabaco molido aromático, como era la costumbre en esa época.

Pero lamentablemente la cajita que contenía el rapé se encontraba sobre su escritorio en otra habitación.

El Rebe hizo el siguiente cálculo:

“Si me levanto de la cama para ir a buscar la cajita a la otra pieza, esto demostrará que por satisfacer mis vicios, soy capaz hasta de luchar contra mis instintos que me indican dormir”.

“Y si no voy, esto es debido solo a mi pereza”

Por eso se levantó de su cama, entró en la vecina habitación, llegó al escritorio, pero no tomo la cajita, regresando nuevamente a su lecho…

( Hituré Torá)

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La comida de un Principe
Historias que reflejan enzeñanzas

Cuenta el Talmud acerca de Rabi Iojanan hijo de Matia quien pidió a su hijo:

—Por favor, ve y contrata para nosotros obreros de nuestro pueblo.

El hijo fue y contrato a los trabajadores según el pedido de su padre, pactando con ellos salario y comida.

A su regreso, luego de informar a su padre acerca del contrato, fue observado por Rabi Iojanan hijo de Matia:

—Hijo mío, luego del trato que has llevado a cabo con los trabajadores, incluso si le ofreces a ellos a la hora de comer, un banquete como los que servía el rey Salomón en sus momentos mas gloriosos, no podrás cumplir con tu compromiso para con ellos.

Ya que si no se pacta detalladamente que clases de comidas recibirá un príncipe, todo lo bueno que se le brinde es poco.

Y ellos son hijos de Abraham, Itzjac y Iaacov.

Entonces apresúrate y antes de que comiencen su labor diles a ellos, que los contratas con la condición de que reciban su sueldo y solamente pan con legumbre para comer.



(Tratado de Baba Metzia página 49 a.) Adaptación libre.

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La grandeza de acompañar la alegría del prójimo.
Historias que reflejan enzeñanzas Uno de los alumnos del gran Rab y líder espiritual, el Tzadik Rabí Meir Jadash, relató que en el mismo día de la muerte del querido maestro de Rab Meir, Rab Finkel, se preparaba a celebrar su compromiso matrimonial.

Después del mediodía, se propuso a visitar al Rab, quien ya había regresado del sepelio, mientras dudaba si era el momento adecuado para notificarle acerca del banquete de compromiso, que se llevaría acabo esa misma noche.

 Con temor y temblor se acerco a la casa de Rabí Meir Jadash, y fue recibido por el hijo del rab que insistió para que entre. Pasó el alumno a la habitación del Tzadik y lo encontró sentado mientras las lágrimas mojaban sus mejillas. Pero en el momento que escucho de la boca de su alumno la buena noticia interrumpió su llanto y su rostro se iluminó con alegría.

 El Rab se dirigió a su alumno y conversó como si fuera que no hubiera sucedido nada y durante una hora y media hablaron acerca de los preparativos del compromiso, poniendo el Rab especial cuidado, para que se sienta el alumno cómodo y no piense que debido a su duelo el acortaría su conversación.

 Al fin abandonó el alumno la pieza mientras el Rab Meir lo colmaba de bendiciones y le deseaba Mazal Tov.

 El alumno quedó intrigado y quiso saber que haría su maestro luego que el abandonara la casa. Para ello se acercó por detrás de la vivienda y atisbo a través de la ventana y vio como el gran Tzadik retornó a su duelo mientras sus hombros temblaban de angustia y sus ojos se llenaban de lágrimas…

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La honestidad
Historias que reflejan enzeñanzas Rabí Safrá era veraz incluso con los sentimientos del corazón.

Un hombre llegó una vez para comprarle un diamante. El estaba en aquel momento en medio de la plegaria del Shema y no podía hablarle. El comprador mencionó un precio por el diamante y Rab. Safrá no respondió. El comprador tomó esto como un signo de descontento con su oferta. El ofreció un precio aun más alto y Rab. Safra no contestó. El comprador siguió aumentando la oferta. Cuando Rab Safra terminó de recitar el Shema el comprador estaba dispuesto a pagar una fortuna por el diamante. El Rab le dijo:

-Tomad el diamante por el precio que dijiste la primera vez.

El comprador preguntó: - ¿Por qué vas a vendérmelo a ese precio a pesar  de haber aumentado mí oferta?

-Cuando vos hiciste tu primera postura, yo accedí a ella en  mi corazón. Por lo tanto consideraría deshonesto cambiar mis términos.

 

Midrash Dice Shemot (Pág. 229 abajo de todo)

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EL espejo
Historias que reflejan enzeñanzas Abraham era un hombre pobre, que a pesar de no poseer mucho dinero, invitaba a la gente a compartir su modesto pan. Todos encontraban las puertas abiertas parta satisfacer su hambre y su sed.

En cierta oportunidad llegó a su casa un ilustre visitante, el Rab Ieshaiahu, conocido en la comarca por su sabiduría y bondad. El visitante se percató de la generosidad de Abraham y lo bendijo, para que toda empresa que emprendiera tuviera ayuda divina.

No pasaron muchos meses hasta que la bendición se cumplió y Abraham llegó a ser un hombre muy rico y a partir de ese momento ya no tuvo más tiempo para atender a los pobres.

Cuando Rabí Ieshaiahu escuchó acerca del cambio de la conducta generosa de Abraham pensó: Tal vez mi bendición se transformó en ”maldición”, y tomo la decisión de visitarlo para hablar con él acerca del tema.

Abraham recibió al Rab en su enorme mansión. Charlando, el Rab se acercó a la ventana y mirando a la calle le preguntó:

-¿Quién es esa persona que pasa con el hacha?

-El leñador que va al bosque a trabajar- Respondió Abraham.

Luego el Rab siguió preguntando por la identidad de otros vecinos que transitaban por la calle y Abraham siguió respondiendo, sorprendido por el interés del Rab.

Seguidamente se pararon frente al espejo a pedido del Rab.

-¿A quien vez en el espejo?

-Lógicamente que a mí mismo- Respondió Abraham sorprendido por la pregunta.

-¿De qué material estan hechos los dos objetos?

Abraham sorprendido y confundido contesto:

-Ambos estan hechos de vidrio, maestro.

Por último el Rab añadió una pregunta más:

-¿Por qué entonces a través del vidrio de la ventana vez a las demás personas y en cambio en el espejo sólo vez tu propia imagen?

-Porque el vidrio de la ventana es transparente. En cambio el espejo tiene una capa de plata y por eso se refleja mí imagen.

-Exactamente- respondió el Rab.-Todo es muy lógico, cuando el vidrio es puro sin plata de por medio, se puede apreciar a los demás, pero cuando el vidrio esta impregnado de plata, solo se aprecia la imagen de uno mismo!

Lágrimas afloraron en los ojos de Abraham. Comprendió las palabras del Rab; en un tiempo el había sido un vidrio transparente y puro, a través del cual se interesaba por sus semejantes. Pero ahora se había trasformado en una persona que solo se veía a sí mismo. A partir de esta enseñanza Abraham volvió a ocuparse de los necesitados como en un principio.

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